Inteligencia artificial en salud: hacia una experiencia del paciente más humana y conectada

Por Claudio Robles T. | Profesor e Investigador CES UAI
La inteligencia artificial en salud está abriendo nuevas oportunidades para transformar la experiencia del paciente. Más allá de automatizar procesos o incorporar nuevas tecnologías, su verdadero potencial está en conectar las distintas etapas de la atención, anticipar necesidades y construir un sistema de salud más humano, oportuno y centrado en las personas.
Veinticinco años no solo permiten mirar el pasado; también obligan a mirar el futuro.
Durante un cuarto de siglo, Procalidad ha escuchado la voz de las personas y ha contribuido a instalar la experiencia como una dimensión esencial de la calidad de los servicios. En salud, esa experiencia no depende únicamente del resultado clínico: también depende del acceso, de cuánto esperamos, de cómo nos informan, de si nos sentimos acompañados y de la continuidad del cuidado.
En la era de la inteligencia artificial, esa experiencia está comenzando a transformarse.
Inteligencia artificial en salud: más allá de la tecnología
Existe una tendencia a presentar la inteligencia artificial (IA) como una colección de herramientas. Sin embargo, su impacto más profundo puede estar en algo mucho más relevante para el paciente: hacer que su recorrido por el sistema de salud sea más simple, oportuno, personalizado y continuo.
Durante décadas organizamos la salud en compartimentos: atención primaria, atención ambulatoria, hospitales y atención domiciliaria. Pero las personas nunca experimentan su enfermedad de esa manera.
Para ellas existe un solo viaje, desde que surge una necesidad de salud hasta su diagnóstico, tratamiento, recuperación, rehabilitación o cuidado a largo plazo.
El desafío de la transformación digital en salud no consiste únicamente en incorporar nuevas soluciones tecnológicas, sino en lograr que estas contribuyan a una experiencia integrada y centrada en las necesidades de cada paciente.
¿Cómo puede la inteligencia artificial mejorar la experiencia del paciente?
Esta transformación ya comenzó y ocurre de manera simultánea en distintos niveles del sistema de salud.
En la atención primaria y ambulatoria, la inteligencia artificial puede mejorar la gestión de la demanda, apoyar la priorización clínica, optimizar agendas, anticipar inasistencias y facilitar derivaciones más oportunas.
En hospitales públicos y privados, la IA ya comienza a reducir tareas administrativas, apoyar la documentación clínica y liberar tiempo para la conversación entre profesionales, pacientes y familias.
En la atención domiciliaria, el monitoreo remoto y los modelos predictivos abren nuevas posibilidades para la hospitalización domiciliaria, el seguimiento de personas con enfermedades crónicas y los cuidados paliativos, permitiendo anticipar riesgos y actuar más oportunamente.
Son cambios que ya están en marcha y que probablemente se profundizarán durante los próximos años.
Una atención de salud integrada y centrada en el paciente
Lo verdaderamente transformador no será cada avance tecnológico por separado, sino su capacidad de integrarse.
La inteligencia artificial puede contribuir a que la atención primaria, los centros ambulatorios, los hospitales y el domicilio dejen de funcionar como mundos separados y comiencen a articularse alrededor del recorrido del paciente.
Chile tiene una oportunidad para avanzar en esa dirección mediante alianzas estratégicas entre el Estado, los prestadores públicos y privados, las universidades, los centros de innovación y las propias organizaciones de pacientes.
Ningún actor podrá construir por sí solo esta nueva experiencia de salud.
El desafío es avanzar hacia un modelo en que las distintas instituciones trabajen de manera coordinada, facilitando la continuidad del cuidado y evitando que sea el paciente quien deba adaptarse a la fragmentación del sistema.
Los desafíos de implementar inteligencia artificial en salud
Pero esa promesa exige mucho más que buenos algoritmos.
Requiere interoperabilidad, estándares compartidos, gobernanza y protección de los datos, evaluación permanente, transparencia y confianza pública.
También exige mantener una premisa fundamental: la inteligencia artificial debe apoyar, y no sustituir, el juicio clínico, la empatía y la responsabilidad profesional.
La innovación tendrá verdadero valor cuando permita que la tecnología sea menos visible y la relación humana, más presente.
Desde esta perspectiva, el éxito de la inteligencia artificial en salud no debería medirse únicamente por la cantidad de herramientas implementadas, sino por su capacidad para contribuir a una mejor experiencia del paciente.
Cómo la IA puede transformar la medición de la experiencia del paciente
La inteligencia artificial también cambiará la forma de escuchar y medir la experiencia.
Durante años, mediciones como las desarrolladas por Procalidad han permitido conocer cómo las personas evalúan los servicios que reciben.
En adelante, las encuestas podrán complementarse con el análisis de comentarios, reclamos, felicitaciones e interacciones digitales a lo largo de todo el recorrido asistencial.
La oportunidad es pasar de una mirada principalmente retrospectiva a una capacidad de aprender de manera más continua, identificar señales tempranas y actuar antes de que una mala experiencia se consolide.
Así, la medición de la experiencia del paciente podrá convertirse en una herramienta cada vez más relevante para anticipar necesidades, orientar decisiones y promover mejoras en los servicios de salud.
El futuro de la inteligencia artificial en salud: experiencias más humanas
Quizás ese sea uno de los grandes desafíos de los próximos 25 años: no preguntarnos cuánta inteligencia artificial tendrá nuestro sistema de salud, sino qué experiencia permitirá construir.
Si logramos utilizarla para conectar lo que históricamente ha estado fragmentado, anticiparnos a las necesidades y fortalecer la colaboración entre lo público y lo privado, habremos dado un paso decisivo hacia un sistema donde el paciente deje de adaptarse a las instituciones y sean las instituciones las que, trabajando como una sola red, se adapten al paciente.
Esa será, finalmente, la verdadera medida de una inteligencia artificial al servicio de una salud más humana.


