Procalidad Salud 2025: Del heroísmo en la pandemia a la urgencia de reducir brechas y mejorar la experiencia usuaria
- CES UAI
- 16 ene
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Por Claudio Robles, Profesor CES
Un reconocimiento que es también un termómetro
La premiación anual de Procalidad no solo distingue a las organizaciones mejor evaluadas en Chile: también funciona como un barómetro de la percepción ciudadana sobre la atención de salud.
En los años de pandemia, los indicadores de satisfacción alcanzaron niveles inéditos gracias a una respuesta extraordinaria:
+12 puntos en prestadores públicos (2020–2022).
+10 puntos en urgencias SAMU-SAPU.
Coordinación público-privada sin precedentes.
Sin embargo, pasada la crisis, los indicadores comenzaron a descender, sobre todo en el sector público, que enfrenta la doble presión de alta demanda y recursos limitados.
Resultados del 1° semestre 2025
El análisis más reciente de Procalidad Salud 2025 muestra un panorama mixto:
Tipo de Prestador | Fortalezas | Desafíos |
Clínicas privadas | Alta satisfacción (Satisfacción neta 83%), calidad consistente, rapidez de atención. | Ampliar accesibilidad y contener costos para usuarios |
Centros médicos privados | Mejora sostenida (Satisfacción neta 80 %) y facilidad de atención (+4 puntos desde 2019). | Mantener calidad en contexto de mayor demanda (+12% atenciones 2023–2024). |
Mutuales | Estabilidad y altos niveles en imagen (Satisfacción neta 72 %) y cumplimiento (94% de casos dentro de plazo). | Innovar en prevención y ampliar cobertura (actualmente 35% de trabajadores afiliados). |
Prestadores públicos | Respuesta destacada en pandemia (+12 puntos satisfacción entre 2020–2022), coordinación eficaz con sector privado de salud y cercanía con la comunidad. | Reducir listas de espera y mejorar experiencia usuaria (tiempos y trato). |
Isapres | Recuperación en confianza (Satisfacción neta 56%) | Mejorar percepción de valor por el precio y estabilidad financiera (afiliados -8% en 2 años). |
Del aprendizaje a la acción
La Premiación Procalidad 2025 muestra que la experiencia de salud en Chile aún enfrenta brechas importantes, pero también ofrece un camino claro: aprender de lo logrado en la pandemia y proyectarlo como norma.
La salud no se mide solo en camas ni procedimientos, sino en cómo se siente cada persona al ser atendida. Convertir esa percepción en confianza y lealtad es el desafío clave para todos los prestadores.
El próximo paso no es solo reconocer a quienes lo están haciendo bien, sino asegurar que la experiencia usuaria de excelencia sea un estándar para todo Chile.



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